Parque Nacional de Cabañeros

Parque Nacional en Horcajo de los Montes
Lugar de interés creado por: Ruralzoom
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Fotografías de Parque Nacional de Cabañeros

Tipo de lugar de interés: Parque Nacional

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Profesional de turismo

Lugar de interés publicado: 30/07/2021

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Descripción

El Parque Nacional de Cabañeros  se encuentra en Castilla la Mancha, concretamente se ubica entre las provincias de Ciudad Real y Toledo. Tiene una extensión de casi 41.000 hectáreas y se trata de uno de los espacios protegidos más importantes de la península, albergando una de las mejores representaciones españolas de bosque mediterráneo, gracias al alto grado de conservación y la riqueza geológica, faunística y de especies vegetales.

Se llama así, Parque Nacional de Cabañeros, por las cabañas o chozas que hay por todo el territorio, y que eran utilizadas por los pastores, corcheros y carboneros como refugio temporal mientras trabajaban en el campo. Además, muchos lo conocen como el “Serengueti español” al tratarse de una extensa llanura con encinas.

Históricamente, esta zona fue propiedad de la ciudad de Toledo entre los siglos XIII y XIX, pero durante la desamortización de Madoz en 1885, el terreno se dividió en fincas privadas que hoy en día siguen siendo propiedad de terratenientes. Solo el 40% de su extensión es pública. Las tierras han sido utilizadas para la agricultura y la caza respetando al máximo los recursos naturales de los que se disponían. De esta manera, el estado de conservación de las fincas que componen el Parque Nacional de Cabañeros es magnífico.

En 1982, el Ministerio de Defensa propone convertir este territorio en campo de tiro militar para la OTAN. Ante las quejas, en 1988 es declarada zona de especial protección para las aves. En 1995 es declarado Parque Nacional Cabañeros. Con este nombramiento se asegura la protección de todos y cada uno de los valores naturales que atesora la zona.

El paisaje del Parque Nacional de Cabañeros está formado por rañas, bosques y sierras en la que conviven más de 1800 ejemplares de animales en libertad. Entre ellos, tendremos la suerte de divisar algunos en peligro de extinción, como es el caso del águila imperial ibérica, el buitre negro o el lince ibérico, entre otros.

Los mamíferos más comunes que podemos encontrar son el corzo, el gamo, el jabalí, el zorro, la liebre, el conejo, el gato montés, la gineta y, por supuesto, el ciervo. Este último, precisamente, será el protagonista de una de las “atracciones” del parque: la berrea. Es el momento en el que se produce el celo y apareamiento de los venados, donde los machos emiten bramidos y berridos o se enfrentan a otros machos, chocando sus cornamentas, para “conquistar” a una hembra. Aunque puede visitarse todo el año, el mejor momento es entre septiembre y octubre, coincidiendo con las primeras lluvias, cuando los ciervos salen a la raña y se dejan ver. En primavera los ciervos pierden su cornamenta, es decir, su medio de protección, por lo que se mantienen escondidos. Además, las hembras suelen encontrarse en estado de gestación.

En cuanto a la flora, el Parque Nacional de Cabañeros cuenta con un gran valor botánico, albergando 22 especies catalogadas de interés especial. Abundan los encinares y alcornocales. Dependiendo de la zona y de si el ambiente es más húmedo o seco, encontramos arbustos como el Madroño o el Labiérnago y plantas como la peonía. También el jaral-brezal, los bohonales y los trampales son especies representativas del lugar.

Pero no sólo la fauna y la flora del Parque Nacional de Cabañeros son factores importantes, sus características geológicas también aportan riqueza natural. Cuarcitas y pizarras es lo que más abunda. De hecho, se han encontrado fósiles de más de 400 millones de años de antigüedad en estos materiales.

Existen muchas actividades para los visitantes, sobre todo rutas súper interesantes e ideales para hacerlas con niños. Hay rutas a pie, en bicicleta y en 4x4. Aunque se puede ir por libre, lo aconsejable organizar el recorrido desde uno de los centros de visitantes, donde además hay exposiciones en las que podrás descubrir muchísimas cosas del Parque Nacional de Cabañeros. Una de las rutas a pie más populares es la Ruta del Chorro, de unos 8 kilómetros (ida y vuelta) y unas 2 horas de duración. Su dificultad es media porque hay que tener precaución en algunos tramos.

Además de los centros de visitantes, el Parque cuenta con museos, un observatorio de cigüeñas (a 3 km. del Centro de Visitantes de Casa Palillos), el Mirador del pantano de la Torre de Abraham que cuenta con aparcamiento y mesas de picnic y el Área Recreativa de la Tabla del Acebo, que se sitúa en los alrededores del pueblo de Navas de Estena.

Cualquier época del año es buena para visitar el parque ya que cada estación le da su toque especial al paisaje. Se recomienda utilizar calzado y ropa cómoda y apropiada a cada época del año, teniendo en cuenta que en verano el tiempo es seco y caluroso y en invierno es frío y húmedo. Hidratarse y protegerse del sol. Se pueden llevar prismáticos para observar mejor las especies.

Para acceder al Parque Nacional de Cabañeros es necesario seguir una serie de normas que no se deben incumplir, puesto que el recinto está vigilado y las imprudencias pueden sancionarse. Entre las más importantes están: no salirse nunca de las sendas marcadas, respetar el medio ambiente (no hacer fuego, no acampar, no dañar la vegetación, no molestar a los animales, no alterar ningún elemento de interés geológico, histórico, arqueológico…), no realizar ruidos que puedan importunar a las especies que allí habitan o no introducir animales ni plantas que no pertenezcan al parque.

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Características

Acceso a discapacitados

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