El Hombre Pez de Liérganes

Leyenda popular en Liérganes
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Fotografías de El Hombre Pez de Liérganes

Tipo de lugar de interés: Leyenda popular

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Profesional de turismo

Lugar de interés publicado: 02/01/2020

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Descripción

Según la leyenda popular cántabra, en el siglo XVII había un habitante del pueblo de Liérganes, cerca de Santander, llamado Francisco de la Vega Casar. Tras el fallecimiento de su padre Francisco se marchó a Bilbao, motivado por su madre, para aprender el oficio de carpintero.

En el año 1674, en el día previo a San Juan, Francisco junto con unos amigos se fueron a nadar. Francisco, nadador experimentado, se alejó río abajo hasta que se le perdió la pista hasta desaparecer … inicialmente sus amigos no se preocuparon, por la capacidad natatoria de Francisco, pero tras varias horas de búsqueda, finalmente lo dieron por ahogado.

La leyenda comienza cuando en 1679, cinco años más tarde, unos pescadores que estaban faenando en la bahía de Cádiz vieron un animal acuático antropomorfo, con aspecto humano, resurgir del agua para volver a sumergirse al ver que se acercaban a él. Esto se repitió por unos días hasta que los pescadores se propusieron capturar a la criatura; para ello lo atrajeron con cebo, pan según la historia, hasta que finalmente lo atraparon con unas redes.

Cuando subieron la criatura a la cubierta del barco, con todo su asombro pudieron ver que ese ser al que habían estado viendo durante días, en realidad se trataba de un hombre joven, pálido, musculoso, de pelo rojizo y disperso; también vieron que ese extraño joven tenía las uñas gastadas y dos hileras de escamas, una que iba desde la garganta hasta el estómago, y la otra de la misma forma, distribuidas en la espalda, a lo largo del espinazo … era como un híbrido entre pez y ser humano.

Los pescadores llevaron a este extraño ser al convento de San Francisco, y tras las acciones religiosas propias comenzó el interrogatorio en varios idiomas … sin resultado favorable. Tras unos días de insistencia por parte de los frailes, esta criatura de aspecto humano pronunció a duras penas una única palabra: “Liérganes”.

Nadie sabía qué significaba esta palabra, hay que tener en cuenta que estaba en la otra punta de España, que en esa época no existía Internet, y el acceso a la información no tiene nada que ver con el que tenemos hoy día, por tanto, resultaba harto difícil vincular esa palabra con su significado real.

La respuesta de la criatura fue pasando de boca en boca, por los habitantes de Cádiz, hasta que llegó a oídos de un joven montañés que allí trabajaba, el cual comentó que en su tierra había un pueblo que así se llamaba, cerca de Santander.

Don Domingo de a Cantolla, secretario del Santo Oficio de la Inquisición, confirmó posteriormente la existencia de tal localidad, perteneciente al arzobispado de Burgos, ciudad en la cual Don Domingo había nacido; tras lo cual informó a sus parientes del hallazgo de la criatura en aguas gaditanas, y solicitó información sobre cualquier acto que pudiera estar relacionado con lo acontecido en los últimos años.

Más tarde, desde Liérganes respondieron indicando que nada extraño había sucedido, más allá de la desaparición de Francisco de la Vega, el segundo hijo de la viuda María de Casar, que desapareció 5 años atrás en el río de Bilbao.

Esta respuesta sorprendió y animó Juan Rosendo, fraile del convento de San Francisco. Por lo que tomó la determinación de dirigirse desde Cádiz hasta Liérganes, junto con el híbrido, para seguir investigando e intentar arrojar luz que aclarase la extraña situación.

Llegando al pueblo, a la altura del Monte de la Dehesa, la criatura comenzó a reconocer el terreno, incluso se adelantó poniéndose en cabeza de la compañía con la que viajaba, deteniéndose finalmente frente a la casa en la que se había criado … en ese momento fue reconocido instantáneamente por su madre y hermanos.

Así de esta manera se aclaró que Francisco de la Vega Casar no se había ahogado, y se pudo resolver la identidad del extraño, pudiendo volver de nuevo a su casa, junto a su familia. Aunque estaba cambiado, ya no sólo físicamente, sino también en sus formas de vivir, sin mostrar el menor interés por nada ni nadie; iba descalzo, incluso desnudo a veces si no le daban la ropa, apenas hablaba, comía por instinto, donde primero se hinchaba y luego pasaba días sin volver comer … sin motivo aparente … Francisco era dócil y servicial, y pese a que no hablaba, cumplía cualquier recado con puntualidad, es por ello que se dedicaba a llevar cartas a pueblos de la zona, incluso también a Santander, donde en una ocasión llegó tras haber nadado desde Pedreña, entregando la carta mojada al destinatario.

Tras 9 años viviendo de esta manera en casa de su madre, Francisco se zambulló en el río Miera, y desde entonces nunca más volvió a ser visto.

Hoy día, en esta localidad de Liérganes, existe un paseo homenaje a este ser legendario de la mitología cántabra. Este paseo une el Balneario con la Estación de Ferrocarril, y transcurre en paralelo al río Miera (donde, según la leyenda, se sumergió Francisco), río que experimenta cambios drásticos en su nivel de agua debido a las crecidas. El paseo dispone de agradables zonas de ocio, como restaurantes y cafeterías, para disfrutar aún más si cabe, de esta zona de leyenda.

Existen dos monumentos a Francisco de la Vega Casar, en los dos extremos del paseo.

En la estatua de bronce, realizado por Javier Anievas, se muestra al Hombre Pez sentado y desnudo frente al río Miera, se pueden apreciar incluso las escamas en el torso y columna vertebral.

También existe un Centro de Interpretación del Hombre Pez, en un antiguo molino de cereal rehabilitado, donde se ofrece una visión de la leyenda mediante una visita guiada de 20 minutos que sorprenderá a todos, especialmente a los niños. También se podrá ver el funcionamiento de un molino harinero, obteniendo un plus adicional a la visita.

En Liérganes la leyenda se mantiene viva, acompañada de misterio y de historia de este emblemático personaje, que ha suscitado la imaginación de muchas personas; incluyendo al famoso periodista de investigación Iker Jiménez, el cual llevó a cabo una indagación exhaustiva donde, tras varios años, pudo demostrar la existencia de Francisco con documentos oficiales.

En una placa homenaje, queda para el recuerdo la siguiente inscripción:

“Su proeza atravesando el océano del norte al sur de España, si no fue verdad mereció serlo.

Hoy su mayor hazaña es haber atravesado los siglos en la memoria de los hombres.

Verdad o leyenda, Liérganes le honra aquí y patrocina su inmortalidad.”

Fuente audiovisual: Carolina Olivares Rodríguez; fmorejonb; javivi_laya; Guillermo Relaño; José Luis A. López; José Antonio Andrés Vera; Mirva

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